Aspiración articular (Artrocentesis)

Zona del cuerpo diagnosticada:

Articulaciones entre los huesos, especialmente hombros, codos, dedos, cadera, rodillas, tobillos o dedos de los pies.

Descripción:

Análisis del líquido contenido en el espacio articular (líquido sinovial) para detectar determinadas patologías que afectan a las articulaciones, así como sus causas.

Información:

Las articulaciones constituyen el punto de unión entre los huesos y son el elemento esencial para permitir el movimiento. En el interior de ellas se encuentra el líquido sinovial, el cual lubrica este nexo de unión para que el movimiento se dé sin problemas. La presencia de células sanguíneas, de cristales o de microorganismos, son determinativas a la hora de diagnosticar una patología articular, denominadas artritis. Los tipos de artritis se clasifican según el agente que las provoca.

Con la aspiración articular, además de realizar un diagnóstico, también se puede ejercer una acción terapéutica dado que cuando hay inflamación de la articulación, esta suele cursar con un acúmulo excesivo de líquido. Mediante su extracción, disminuye la presión y se alivia el dolor.

La artrocentesis también es útil para:

  • Determinar la presencia de cristales en el líquido sinovial y diferenciarlos con el fin de diagnosticar la enfermedad de la “gota”.

  • Identificar a los microorganismos causantes de una infección para tratarla con los antibióticos adecuados.

  • Realizar infiltraciones de medicamentos, como calmantes, corticoides o regeneradores de cartílago.

¿Cómo se realiza la prueba?

Antes de comenzar la prueba, se informará al paciente del procedimiento y se le pedirá que firme un consentimiento. En caso necesario, se podrá aplicar sedación local, mediante anestésicos tópicos, o por vía intravenosa en el caso de articulaciones grandes (p.e. cadera) o cuando el paciente sea un niño.

El médico explorará la zona a tratar para establecer el punto de punción. Para ello, se marcará el límite entre los huesos y se hará una señal en la zona donde vaya a introducirse la aguja. Se desinfectará en profundidad dicha zona con una solución desinfectante, generalmente povidona yodada o tintura de yodo. Con una mano, se desplazará uno de los huesos para abrir más la cavidad articular, mientras que con la otra se procederá a realizar la punción, la cual tendrá que ser suave pero firme. Se aspirará el volumen suficiente de líquido con la jeringa y se procederá a enviarlo al laboratorio para su análisis. Por último, se extrae la aguja y se tapa la zona con un apósito.

Existe la posibilidad de realizar la extracción guiada mediante ecografia. De esta forma se puede observar la zona más rica de líquido sinovial y seguir la trayectoria de la aguja a través de la articulación.

El proceso no suele durar más de 15 minutos y el paciente se irá a casa en el mismo día (dependerá de si ha recibido anestesia o no). Los resultados se podrán tener en 48horas.

¿Existen riesgos?

Es una técnica sencilla con pocas complicaciones, siempre y cuando se realice en condiciones de asépsia. El paciente puede experimentar dolor en la zona en las primeras 24 horas. Para evitarlo, el médico recomendará el uso de analgésicos y mantener en reposo la articulación durante dos días.

En raras ocasiones, la punción puede provocar infección o hemorragia.

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