Pruebas y análisis para el diagnóstico del ébola

Conocido también como la fiebre hemorrágica del ébola, e identificado en el año 1976 en una zona del Congo ubicada en el río que lleva su nombre, este virus se conforma como uno de los más letales que existen para el ser humano. Atendiendo a su naturaleza, pertenece a la família de los Filoviridae, y más concretamente al género de filovirus. En dicha familia se encuentran virus con un RNA de cadena lineal, única pero en sentido negativo, y que habitualmente se encontraban en primates o en murciélagos frugívoros de África, y es que éstos últimos se consideran los huéspedes naturales del virus.

Estos patógenos son capaces de destruir el sistema inmunitario, alterando por completo el sangrado y la coagulación sanguínea. Las mutaciones y cambios que se producen en las células humanas son tan rápidos que al organismo no le da tiempo de preparar sus defensas.

¿Cómo puede contagiarse el virus del Ébola?

El contagio se produce por el contacto directo con la sangre o las secreciones de la persona o animal infectado (incluso si están muertos), o la manipulación de tejidos en la que haya contacto. En cuanto a las secreciones humanas, éstas son:

  • Sudor
  • Leche materna
  • Pus producida por heridas, abcesos o úlceras
  • Caspa por descamación seca o grasienta del cuero cabelludo (también se localiza en cejas o en el pecho)
  • Lágrimas
  • Saliva
  • Acné
  • Sarro
  • Cerumen del oido
  • Mocosidad (tanto la que tiene su origen en las vías respiratorias como la que conforma el lubricante natural en ambos sexos durante la excitación sexual)
  • Vómito
  • Menstruación
  • Excrementos
  • Orina
  • Semen

¿Cuáles son los síntomas del Ébola?

Una vez infectada la persona, el período de incubación es variable, pudiendo estar entro los 2 hasta los 18-20 días, aunque raramente alcanza las dos semanas. Durante este tiempo, la persona empieza a manifestar algunos de los síntomas de la enfermedad que pueden confundirse con otras más leves o con la malaria según la zona geográfica. Estos síntomas del ébola son:

  • Fiebre repentina y con valores altos constantes
  • Dolor de cabeza
  • Malestar generalizado
  • Escalofríos
  • Fatiga o cansancio
  • Dolor de garganta
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Artritis
  • Lumbalgia
  • Diarrea

Pasado este período de incubación, los síntomas del ébola se pueden agravar y es en este punto donde la vida del paciente comienza a peligrar. Se denominan síntomas tardíos y son:

  • Sangrado gastrointestinal (vómitos y diarreas acompañados de sangre)
  • Sensación de piel muy dolorida
  • Inflamación de los genitales
  • Erupción cutánea (que puede venir acompañada de sangrado)
  • Conjuntivitis
  • Paladar enrojecido
  • Sangrado por ojos, nariz y oídos
  • Shock hipovolémico
  • Coma
  • Muerte

Pruebas de laboratorio para diagnosticar el ébola

El virus es capaz de sintetizar las proteínas VP40, VP30, VP35, VP24, GP y su variante sGP por modificación proteolítica, entre otras. Cabe destacar que la VP30 es la proteína que ayuda al virus a desdoblarse dentro de la célula hospedada (la que ha invadido e infectado). La VP40 y la VP24 son reconocidas por el sistema inmunitario (activan las IgG y las IgM), pero el problema radica en la GP ya que al mutar constantemente, se generan variantes sGP incapaces de ser detectadas y que progresan en la infección de nuevas células.

Para el diagnóstico del ébola, los primeros análisis clínicos para determinar la presencia del virus en una persona son la realización de un hemograma completo (CSC) y la detección de anticuerpos IgM e IgG mediante el método ELISA. A pesar de ello, existen otras series de pruebas más específicas que ayudan a esclarecer el diagnóstico puesto que el primer paso básico es descartar la presencia de otras enfermedades tales como el cólera, fiebre tifoidea, malaria, hepatitis, meningitis, leptospirosis, u otras fiebres hemorrágicas de tipo vírico:

  • CSC – Conteo Sanguíneo Completo: lo primero que puede hacer sospechar de infección es, por supuesto, un descenso de los glóbulos blancos o una leucopenia y un valor del hematocrito (fracción de sangre compuesta por glóbulos rojos) elevado causado por la deshidratación, o bien, una trombocitopenia ya que las plaquetas, como agentes de la coagulación, se ven disminuidas. Los valores estándar para glóbulos blancos suelen ser de 4.500 a 10,000 células/mcL (microlitro).
  • Pruebas de coagulación sanguínea y del estado hepático
  • Análisis del nivel de electrolitos

Las pruebas más específicas si tras una primera valoración se sospecha de la presencia del virus son:

  • Detección de anticuerpos: se requiere el suero del paciente para capturar los anticuerpos que se encuentran en el mismo. En un pocillo donde se encuentra una proteína del virus, se introduce el suero y los anticuerpos IgG e IgM se fijarán al reaccionar con ésta. Para comprobarlo y saber de que anticuerpo se trata y si ha reaccionado, se utilizan técnicas de espectrofotometría con colorantes. La interacción de estos anticuerpos con la proteína del ébola nos revela que existe presencia vírica dentro del paciente.
  • Determinación del ARN genómico o subgenómico
  • Reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR);
  • Cultivo celular para aislar el virus del ébola

[infobox style=”alert-warning”]Todas las pruebas de laboratorio suponen un alto riesgo biológico y deben realizarse en las condiciones de máxima contención (ver manejo de pacientes de ébola en Hospitales de EE.UU). En la actualidad, se están realizando protocolos de emergencia basados en los procedimientos militares ante un ataque químico o bacteriológico debido a la gravedad de esta situación emergente para países occidentales o asiáticos.[/infobox]

¿Existe un tratamiento contra el ébola?

No. No existe ninguna vacuna definitiva contra el ébola. Ante un pronóstico muy grave, al paciente se le controla constantemente su pulso, la frecuencia cardíaca y presión arterial para que no entre en estado de shock. Además, se le administra antitérmicos para reducir la temperatura corporal, a excepción del ácido acetilsalicílico ya que puede comprometer la gravedad por riesgo a sufrir hemorragias.

El paciente debe permanecer en reposo e ingerir abundantes líquidos para evitar la deshidratación. Si aparecen las primeras manifestaciones hemorrágicas, entonces se optará por  la administración endovenosa de líquidos pero también acompañado de factores de coagulación y plaquetas. Si se complica la situación, se iniciará la transfusión sanguínea.

En la actualidad, las compañías farmacéuticas y los centros de investigación han acelerado sus ensayos para obtener algún medicamento o vacuna que ayude a reducir el porcentaje del mal pronóstico que tiene los pacientes. La sangre y el suero de pacientes que han superado la enfermedad se ha convertido en la base de los estudios.

A este problema de buscar rápidamente una solución se le suma el alto riesgo que supone para la población la diseminación del virus que, aunque no se transmita por el aire, la infección es muy probable si no se toman las medidas adecuadas, cosa que es casi imposible durante la etapa de incubación, o bien, los recursos de la zona infectada.

El ZMapp de Mapp Biopharmaceutical (LeafBio y Defyrus Inc.) es, por el momento, un suero inmunológico en fase experimental considerado medicamento para tratar el virus y que ayuda a detener las hemorragias causadas por el ébola, sirviendo como protección inmunológica contra éste, pero no con un 100% de eficacia. Está compuesto por 3 anticuerpos monoclonales y fue administrado a dos cooperantes estadounidenses infectados por ébola. El resultado no ha sido del todo esclarecedor hasta la fecha, pero se espera obtener una mejoría en los próximos meses. Estos anticuerpos que actuán para detener al virus se generan a través del mecanismo de una planta, la Nicotiana benthamiana. Hace 15 años, se realizaron también estudios con otra planta pero quedaron paralizados.

Otra de las alternativas que se espera en el mercado es el TKM-Ebola de Tekmira Pharmaceuticals Corp., un fármaco experimental que ayuda a evitar la replicación del virus en el cuerpo gracias a la detección de 3 de las 7 proteínas que sintetiza. Se está trabajando para optimizar estos anticuerpos y que puedan detectar más proteínas.

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