Exploración anorrectal

Zona del cuerpo diagnosticada:

Ano y región perianal.

Información:

Prueba muy utilizada en gastroenterologia en la que se inspecciona el ano y la zona que le rodea (región perianal) con el fin de detectar ciertas anomalías.

Descripción:

La exploración anorrectal comprende una serie de pruebas cuyo objetivo final es el de diagnosticar y localizar anomalías en la parte final del intestino. La exploración consta de cuatro fases:

  1. Tacto rectal: es un método diagnóstico de gran interés dado que es muy sencillo de realizar y aporta al médico información importante acerca del estado de la zona anal. El proceso es rápido y resulta inocuo para el paciente. El diagnóstico se obtiene tras la palpación del área con el dedo, siendo el paciente el que dice al médico los puntos en los que siente dolor.
  2. Anoscopia: mediante la inserción en el ano de un tubo corto provisto de un sistema óptico (anoscópio), se provoca una ligera dilatación del canal rectal que permite visualizar la zona al completo, así como unos pocos centímetros del recto.
  3. Rectoscopia, proctoscopia o rectosigmoidoscopia rígida: en estos casos, el tubo empleado llega a ser de 25cm de largo, lo cual permite visualizar más profundamente el recto y la parte final del colon.

Es una técnica diagnóstica útil para:

  • Detectar hemorroides y tratarlas mediante esclerosis (técnica no quirúrgica).
  • Diagnosticar fisuras anales (desgarros en la pared) y fístulas (trayectos anormales).
  • Detectar la presencia de moco, pus o sangre en el recto.
  • Detectar lesiones en el ano, el recto y la parte final del colon que puedan ser sospechosas de generar un tumor. En estos casos, se procede a realizar una biopsia del tejido.
  • Detectar lesiones en la piel de las nalgas y del ano, provocadas por el virus del condiloma.
  • Examinar el tamaño de la próstata para la detección precoz de la hiperplasia prostática y del cáncer de próstata (mediante tacto rectal).

¿Cómo se realiza la prueba?

El día antes de someterse a la prueba e, incluso, unas horas antes, el paciente deberá realizar una limpieza de la parte final del intestino mediante la aplicación de enemas o microenemas. El médico gastroenterólogo le aconsejará el modo más adecuado a su caso.

El paciente se colocará a “cuatro patas” sobre la camilla (apoyado en los brazos y las rodillas, con la barriga hacia abajo y las nalgas hacia arriba). No suele ser una prueba dolorosa, pero en el caso de pacientes con abscesos o fisuras que sí provocan dolor, puede solicitarse la administración de anestesia.

Cuando la exploración anorrectal se quiera realizar al completo, el orden de las pruebas a las que se someterá al paciente será el siguiente:

  1. Inspección del ano y de la región perianal: El médico realizará una observación de la piel de las nalgas y del ano, en busca de lesiones visibles. En la detección de fisuras anales, se apartan las nalgas y se observa el aspecto de los surcos. (p.e., aspecto de “coliflor”, hace patente la posible infección vírica por condiloma).En la detección de hemorroides, el médico solicita al paciente que haga fuerza, como si fuese a evacuar. Si hay presencia de ellas, se verá la inflamación que provocan.
  2. Tacto rectal: El médico realiza una palpación del interior del recto con un dedo enguantado e impregnado de vaselina. Mediante la palpación, buscará puntos dolorosos o nódulos en las paredes. En el caso de pacientes masculinos, el tacto permitirá realizar un examen de la próstata, dado que esta glándula se sitúa justo delante del recto.
  3. Anoscopia: El médico introduce el anoscopio por el ano, el cual dilatará las paredes haciendo posible una visualización mayor de la zona.
  4. Rectoscopia, proctoscopia o rectosigmoidoscopia rígida: Por último, se introduce poco a poco y con cuidado, un tubo rígido de menor calibre que el anterior pero más largo, que aportará mayor información de cara a complementar el diagnóstico. Es importante que el paciente permanezca lo más inmóvil posible para evitar posibles desgarros.

¿Existen riesgos?

La exploración anorrectal es, en términos generales, un método diagnóstico seguro y que no genera grandes complicaciones. Si bien es cierto que resulta algo incómoda para el paciente y que puede provocar cierto dolor (cuando no se utiliza anestesia), la complicación más significativa puede venir dada por pequeñas perdidas de sangre mientras se le está practicando la prueba.

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