Toracocentesis

Zona del cuerpo diagnosticada:

Líquido pleural.

Descripción:

Extracción de una cantidad del líquido pleural acumulado en el tórax para su posterior análisis químico, microbiológico y citológico, con el fin de determinar las causas que provocan el derrame pleural.

Información:

Cavidad torácica antes y después de la toracocentesis Cuando existen patologías respiratorias y/o cardíacas, estas pueden   provocar una salida de líquido desde la pleura (membrana que recubre los pulmones) hacia la caja torácica. El acúmulo excesivo de líquido puede provocar dificultad respiratoria, ya que ejerce presión sobre los pulmones, impidiendo su expansión durante la función respiratoria.

Mediante la toracocentesis, se extrae una parte de este líquido para su posterior estudio, lo cual permite determinar la causa que ha provocado el derrame.

En los casos en los que la cantidad de líquido acumulado es elevada (más de un litro), se procede a realizar una toracocentesis evacuadora. En este proceso, el volumen de líquido extraído es superior (hasta un litro y medio), disminuyendo así la presión que sufren los pulmones.

¿Cómo se realiza la prueba?

El paciente deberá informar al médico acerca de si está bajo tratamiento con anticoagulantes o con antibióticos (ya que en el caso de realizarse un estudio microbiológico, los antibióticos interfieren en el resultado, dando falsos negativos).

El paciente se tumba en una camilla, desvestido de cintura para arriba. Debe permanecer lo más inmóvil posible durante la prueba. Generalmente, se administra un anestésico local en la zona de punción para evitar las molestias que provoca la aguja.

Se introduce una agua larga en el espacio libre que queda entre dos costillas, justo por encima del borde de la costilla inferior. Esta aguja puede estar acoplada a un sistema de vacío, para hacer más rápido el proceso de extracción. El médico puede ayudarse de una ecografía o de una radiografía de tórax para determinar dónde hay mayor cantidad de líquido, y encaminar mejor la aguja.

Se procede entonces a extraer el líquido. Normalmente, se retiran entre 50 y 100 mililitros. En el caso de realizar una toracocentesis evacuadora, el volumen podrá alcanzar hasta los 1500 mililitros.

Cuando finaliza el proceso, se realiza al paciente una radiografía de tórax para asegurar que todo ha ido bien. En condiciones óptimas, la prueba tarda entre 10 y 20 minutos.

A la hora de valorar los resultados, se tiene en cuenta la cantidad de proteínas que hay presentes. Según sea su riqueza, hablamos de líquido pleural trasudado, y líquido pleural exudado:

  • Líquido trasudado (menos de 2,5g/dl): Está relacionado con insuficiencia cardíaca y problemas hepáticos o renales.

  • Líquido exudado (más de 2,5g/dl): Está relacionado con procesos de neumonía, embolia pulmonar, cáncer, traumatismo, pancreatitis o enfermedades autoinmunes.

A parte del estudio proteico, también se somete la muestra a análisis de pH, glucosa, citológicos (presencia de glóbulos rojos, blancos o células tumorales) y microbiológicos.

¿Existen riesgos?

El paciente suele experimentar molestias a medida que la aguja va penetrando en el espacio pleural. La anestesia local ayuda a minimizar el dolor, pero la sensación de presión persiste.

La toracocentesis es una prueba diagnostica segura, pero puede presentar complicaciones:

  • Si la aguja perfora el tejido pulmonar, puede entrar aire en el espacio pleural, provocando una situación de colapso pulmonar llamada neumotórax.

  • Cuando el volumen extraido es elevado, el pulmón puede reexpandirse demasiado rápido, provocando una acumulación de líquido en el propio pulmón (edema pulmonar).

Otros riesgos asociados a la punción son las hemorragias dentro de la cavidad pleural o en la pared torácica, y la infección.

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